http://mrdomingo.com/2010/12/10/caribbean-club-cocktail-bar/
La primera vez que vi pleitaguensam fue en tve 2, la de planeta imaginari, pero en otro horario. lo recuerdo como un programa curioso. Aquí escribiré curiosidades...
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dimecres, 12 de desembre del 2012
dijous, 25 d’agost del 2011
La Muerte en blanco y negro
La Muerte, contra lo que muchos piensan, no es negra. Es blanca. Es de un blanco nuclear, amarfilado, pálido y refractario. Por eso usa capucha y capa negras, para intentar que no la vean llegar. Y además de blanca es vieja y envidiosa. No se puede decir que sea mala, hace su trabajo. La mayoría de las veces es ley de vida, los hijos entierran a sus padres, que un día habían enterrado a sus abuelos, que a su vez, mucho antes, enterraron a sus bisabuelos, y la rueda gira.
Pero otras veces La Muerte es envidiosa y terca. Otras veces decide matar por puro matar, porque le da la gana, por envidia o por simple aburrimiento. Y entonces mata cuando no toca. Mata a una persona joven, sin explicaciones ni ceremonias, sin justificarse, sin más explicación que la pura muerte, cuando no tocaba.
Esta semana nos visitó La Muerte. Habíamos vuelto de las vacaciones, y los niños se reencontraban con la tele, a nuestro pesar, mientras mi mujer y yo velábamos armas para su vuelta al trabajo, intentábamos conjurar la pereza de poner en marcha la maquinaria de la rutina habitual, sacudirnos el sol de la piel y el salitre del pelo, vaciar las valijas y rehabitar la casa.
Entonces sonó el teléfono.
Tres semanas antes – solamente tres semanas -, habíamos estado cenando entre amigos. Nada demasiado especial, simplemente una cena de amigos que hace mucho que no se ven. Una terracita, patatas bravas, cerveza rubia y conversaciones. La Muerte no estaba invitada a la cena, y solamente nos sentábamos a la mesa personas jóvenes. Personas con proyectos, con ganas y planes para vivir. Nos sentábamos a la mesa y nos relatábamos esas ganas de vivir de formas variadas, con viajes ya hechos o con itinerarios planeados a futuro, pero ni sombra de la capa oscura de La Parca: fue una noche feliz.
Luego, las vacaciones, y a la vuelta sonó el teléfono.
Era La Muerte, que entraba en casa sin permiso y sin invitación, solamente para decirnos que la suerte de una de nuestras amigas ya estaba decidida. Su osamenta pálida refractaba la luz de una luna menguante, y las lágrimas aparecieron por aquí y por allá. Amigos del otro lado del teléfono, intercambiando la incredulidad sobre la línea. Cortamos la comunicación, y La Muerte se instaló en nuestro sofá. Se acomodó la capa, para no manchársela de polvo y no quiso nada para beber. Quiso explicarse, quiso decir que a veces toca a personas jóvenes, quiso hacernos entender, pero le dijimos que no. Le dijimos que nunca, nunca es ley de vida que le toque a una persona joven. Le dijimos rabia e impotencia, le dijimos palabras esdrújulas, le gritamos en silencio y la insultamos a gritos. A pesar de eso, se quedó toda la noche. Estuvo en el sofá y se fue con nosotros a la cama, a dormir en medio de los dos, con su respiración agria y marchita impidiendo renovar el aire pesado de la habitación.
El cáncer puede consumir a una persona de menos de cuarenta años en solamente tres semanas.
Una mujer que tenía padres, hermana, amigos.
Una mujer que amaba a un hombre, a un hombre que la amaba a su vez.
Una mujer que planeaba casarse.
Una mujer que planeaba su maternidad.
Una mujer que quería abrir su casa a sus amigos, para contarles, para invitarlos a ese viaje de amor y sueños nuevos, el deseo de pequeños pies descalzos bajando la escalera algún día.
Una mujer que, sin ninguna clase de duda, merecía vivir su vida, tener su tiempo, amar a su hombre y a sus hijos.
Una mujer que, a pesar de todo eso, ya no está.
Por primera vez en mis treinta y ocho años, no estoy siendo capaz de asumir y aceptar una muerte. Algo en mí se niega a admitir que es tan fácil como estar hoy y mañana dejar de estar. Vivimos y crecemos adiestrados para planificar a noventa años vista, para creer que un Dios bondadoso dibuja destinos idílicos para cada uno de nosotros, para ser cautos por lo que pueda pasar mañana.
Y en medio de esta rabia ciega y profunda, siento que somos cautos de más. Somos cautos con el dinero y con el placer, porque hay que guardar para después. Pero por inercia somos cautos con el amor y con las palabras. Somos cautos con la amistad y con la manera de brindarnos a los demás. Somos cautos para amar y para ser amados.
Y cualquier día pasa una mala ola y se lleva sin esfuerzo todos los granitos de arena que acumulamos en nuestra orilla particular, guardándolos para después.
Por eso esta mañana decidí escribir mi rabia. Decidí convocar a La Muerte a capítulo y decirle que su Dios caprichoso, injusto y perverso no tuvo ni tendrá un cubierto en mi mesa, que puede llevarse a los que queremos, pero la renuncia a su memoria es una opción personal.
Y yo no renuncio.
De nuestra amiga, no me quedaré con la imagen de un cuerpo inerte en una caja de cristal.
Elijo quedarme con su voz grave, de timbres armónicos; con su mirada atenta mientras conversábamos. Elijo su pelo azabache cayendo a dos aguas para enmarcar su rostro. Elijo quedarme con sus dos enormes y preciosos ojos verdes, siempre como sorprendidos, siempre vivaces. Elijo conservar para el resto de mi tiempo la foto de esa cena en la terracita de Cornellá. Elijo estar entre amigos. Siempre.
Y cuando volvimos del funeral, tristes, con rabia contenida y con el pecho inundado de palabras sin decir, La Muerte seguía en el salón de casa, sentada en el sofá, quieta.
La echamos.
Conjuramos su resplandor pálido con la risa fresca de mis hijos. Disolvimos el tejido pesado de su capa negra con el amor por nosotros, por nuestra familia, por nuestros amigos.
Y simplemente, decidimos juntarnos la próxima noche estrellada, en la terraza de unos amigos comunes, para hacer una carne a la brasa, consolarnos mutuamente, ayudarnos unos a otros a aceptar la injusticia y a aprender a vivir con ella, y sobre todo para levantar un vaso y brindar por su memoria, por su pelo negro, por sus ojos verdes.
por Federico Firpo Bodner
Via: http://aprendizdebrujo.net
Pero otras veces La Muerte es envidiosa y terca. Otras veces decide matar por puro matar, porque le da la gana, por envidia o por simple aburrimiento. Y entonces mata cuando no toca. Mata a una persona joven, sin explicaciones ni ceremonias, sin justificarse, sin más explicación que la pura muerte, cuando no tocaba.
Esta semana nos visitó La Muerte. Habíamos vuelto de las vacaciones, y los niños se reencontraban con la tele, a nuestro pesar, mientras mi mujer y yo velábamos armas para su vuelta al trabajo, intentábamos conjurar la pereza de poner en marcha la maquinaria de la rutina habitual, sacudirnos el sol de la piel y el salitre del pelo, vaciar las valijas y rehabitar la casa.
Entonces sonó el teléfono.
Tres semanas antes – solamente tres semanas -, habíamos estado cenando entre amigos. Nada demasiado especial, simplemente una cena de amigos que hace mucho que no se ven. Una terracita, patatas bravas, cerveza rubia y conversaciones. La Muerte no estaba invitada a la cena, y solamente nos sentábamos a la mesa personas jóvenes. Personas con proyectos, con ganas y planes para vivir. Nos sentábamos a la mesa y nos relatábamos esas ganas de vivir de formas variadas, con viajes ya hechos o con itinerarios planeados a futuro, pero ni sombra de la capa oscura de La Parca: fue una noche feliz.
Luego, las vacaciones, y a la vuelta sonó el teléfono.
Era La Muerte, que entraba en casa sin permiso y sin invitación, solamente para decirnos que la suerte de una de nuestras amigas ya estaba decidida. Su osamenta pálida refractaba la luz de una luna menguante, y las lágrimas aparecieron por aquí y por allá. Amigos del otro lado del teléfono, intercambiando la incredulidad sobre la línea. Cortamos la comunicación, y La Muerte se instaló en nuestro sofá. Se acomodó la capa, para no manchársela de polvo y no quiso nada para beber. Quiso explicarse, quiso decir que a veces toca a personas jóvenes, quiso hacernos entender, pero le dijimos que no. Le dijimos que nunca, nunca es ley de vida que le toque a una persona joven. Le dijimos rabia e impotencia, le dijimos palabras esdrújulas, le gritamos en silencio y la insultamos a gritos. A pesar de eso, se quedó toda la noche. Estuvo en el sofá y se fue con nosotros a la cama, a dormir en medio de los dos, con su respiración agria y marchita impidiendo renovar el aire pesado de la habitación.
El cáncer puede consumir a una persona de menos de cuarenta años en solamente tres semanas.
Una mujer que tenía padres, hermana, amigos.
Una mujer que amaba a un hombre, a un hombre que la amaba a su vez.
Una mujer que planeaba casarse.
Una mujer que planeaba su maternidad.
Una mujer que quería abrir su casa a sus amigos, para contarles, para invitarlos a ese viaje de amor y sueños nuevos, el deseo de pequeños pies descalzos bajando la escalera algún día.
Una mujer que, sin ninguna clase de duda, merecía vivir su vida, tener su tiempo, amar a su hombre y a sus hijos.
Una mujer que, a pesar de todo eso, ya no está.
Por primera vez en mis treinta y ocho años, no estoy siendo capaz de asumir y aceptar una muerte. Algo en mí se niega a admitir que es tan fácil como estar hoy y mañana dejar de estar. Vivimos y crecemos adiestrados para planificar a noventa años vista, para creer que un Dios bondadoso dibuja destinos idílicos para cada uno de nosotros, para ser cautos por lo que pueda pasar mañana.
Y en medio de esta rabia ciega y profunda, siento que somos cautos de más. Somos cautos con el dinero y con el placer, porque hay que guardar para después. Pero por inercia somos cautos con el amor y con las palabras. Somos cautos con la amistad y con la manera de brindarnos a los demás. Somos cautos para amar y para ser amados.
Y cualquier día pasa una mala ola y se lleva sin esfuerzo todos los granitos de arena que acumulamos en nuestra orilla particular, guardándolos para después.
Por eso esta mañana decidí escribir mi rabia. Decidí convocar a La Muerte a capítulo y decirle que su Dios caprichoso, injusto y perverso no tuvo ni tendrá un cubierto en mi mesa, que puede llevarse a los que queremos, pero la renuncia a su memoria es una opción personal.
Y yo no renuncio.
De nuestra amiga, no me quedaré con la imagen de un cuerpo inerte en una caja de cristal.
Elijo quedarme con su voz grave, de timbres armónicos; con su mirada atenta mientras conversábamos. Elijo su pelo azabache cayendo a dos aguas para enmarcar su rostro. Elijo quedarme con sus dos enormes y preciosos ojos verdes, siempre como sorprendidos, siempre vivaces. Elijo conservar para el resto de mi tiempo la foto de esa cena en la terracita de Cornellá. Elijo estar entre amigos. Siempre.
Y cuando volvimos del funeral, tristes, con rabia contenida y con el pecho inundado de palabras sin decir, La Muerte seguía en el salón de casa, sentada en el sofá, quieta.
La echamos.
Conjuramos su resplandor pálido con la risa fresca de mis hijos. Disolvimos el tejido pesado de su capa negra con el amor por nosotros, por nuestra familia, por nuestros amigos.
Y simplemente, decidimos juntarnos la próxima noche estrellada, en la terraza de unos amigos comunes, para hacer una carne a la brasa, consolarnos mutuamente, ayudarnos unos a otros a aceptar la injusticia y a aprender a vivir con ella, y sobre todo para levantar un vaso y brindar por su memoria, por su pelo negro, por sus ojos verdes.
por Federico Firpo Bodner
Via: http://aprendizdebrujo.net
dilluns, 11 de gener del 2010
dijous, 5 de novembre del 2009
Copyright, copyleft...

En la foto Richard Stallman, en Girona, dando una charla sobre la patente de ideas y algoritmos informáticos y sus implicaciones en el desarrollo de software.
Esta situación me hizo recordar cuando cursando Geodinámica Interna, en 2º de carrera, tuve que hacer el trabajo de campo. Una vez hecho, y antes de entregarlo, fui con Joan a enseñarselo in situ
durante el viaje hablamos de muchas cosas, y recuerdo que me dijo que cuando eres pequeño y vas al colegio, cuando te mandan un trabajo en el cole, vas a la biblioteca, coges una enciclopedia, buscas el tema en cuestión y copias; en el instituto tienes que coger un par o tres de libros, luego sintetizas, unificas y copias; finalmente en la universidad intentas buscar en varias fuentes contrastando la información y acabas copiando.
Pero definitivamente, la gran copiada de tu vida es el trabajo final de carrera, en sus diversas variantes...
Esta situación me hizo recordar cuando cursando Geodinámica Interna, en 2º de carrera, tuve que hacer el trabajo de campo. Una vez hecho, y antes de entregarlo, fui con Joan a enseñarselo in situ
durante el viaje hablamos de muchas cosas, y recuerdo que me dijo que cuando eres pequeño y vas al colegio, cuando te mandan un trabajo en el cole, vas a la biblioteca, coges una enciclopedia, buscas el tema en cuestión y copias; en el instituto tienes que coger un par o tres de libros, luego sintetizas, unificas y copias; finalmente en la universidad intentas buscar en varias fuentes contrastando la información y acabas copiando.Pero definitivamente, la gran copiada de tu vida es el trabajo final de carrera, en sus diversas variantes...
dilluns, 10 d’agost del 2009
dimarts, 9 de juny del 2009
Sense re sense remei
Recent arribat al GMail de part del Joan Sales:
Demà, dimecres 10 de juny, a les 20h al Bar Original (Plaça del Macba, al principi del carrer Ferlandina)
presentem el llibre "Sense re sense remei" del Pepe Sales (Alabatre. LaBreu)
on es recull el seu poemari "50 Cançons d'amor i droga", altres textos (diaris i cartes), fotos i pintures.
El llibre ha quedat preciós.
Us hi esperem
Martí Sales, Joan Sales i Lulu Martorell
Demà, dimecres 10 de juny, a les 20h al Bar Original (Plaça del Macba, al principi del carrer Ferlandina)
presentem el llibre "Sense re sense remei" del Pepe Sales (Alabatre. LaBreu)
on es recull el seu poemari "50 Cançons d'amor i droga", altres textos (diaris i cartes), fotos i pintures.
El llibre ha quedat preciós.
Us hi esperem
Martí Sales, Joan Sales i Lulu Martorell
L’UDOL (Mallorca, 1985 - Vallclara, 1989)
Quan obre la porta la iaia Baldric
i tot el poble està dormit
menys al forn on pasten pa
i una xuta al campanar
amb l’udol,
l’udol, l’udol, l’udol
Busques un signe o un senyal en el cel
que et digui on estàn els estels amics tots morts
Busques pressagis, oracles divins.
És temps dels assassins
Un altre dia sense dormir
i cada estel un assassí
També pots prendre-t’ho així
quan rosegues el coixí
amb l’udol,
l’udol, l’udol, l’udol
dimarts, 7 d’abril del 2009
dimecres, 1 d’abril del 2009
De gourmets y gourmands
. ..... ..... ..... ..... ..... ..... ..... .....Le Gourmet (Picasso)Visitando uno de los blogs amigos me encuentro con la siguiente cita:
"...estem molt lluny de convertir-nos en autèntics gourmets i/o gourmands..."

Por otro lado, recuerdo haber leído hace poco tiempo en el Carvalho Gastronómico de Manuel Vázquez Montalbán una entrada acerca de gourmet y gourmand, que reproduzco:
Gourmand-Gourmet
El término gourmet luchó durante el siglo XIX con el de "gastrósofo" o el de gourmand para designar a los supuestos expertos en las fijaciones y fluctuaciones del gusto en el comer. Originalmente, según Brillat-Savarin, se considera gourmet al experto en vinos, y gourmand, al entendido en comidas. Según Harry Schraemli en Historia de la gastronomía, de Lúculo a Escoffier, la palabra gourmet viene del inglés groom y groomet, que quiere decir "servidor" o "criado", especialmente aquellos criados expertos en catar vinos. Sin embargo, el paso de los años ha impuesto la palabra gourmet y apenas se consideran a sus competidoras de otro tiempo. En francés, no obstante, se suele matizar entre los dos términos: gourmand tuvo durante cierto tiempo cierta connotación peyorativa porque suponía un placer más relacionado con la cantidad que con la calidad, mientras que se esperaba del gourmet un placer más esteta y refinado. Desde hace unos años la palabra gourmand tiene connotaciones más bien positivas, por la sensualidad que presupone. El gourmet sería pues el intelectual y el gourmand, el sensual.
La figura del gourmet ha dado lugar a abundante literatura, e incluso al título de una suculenta novela china El gourmet de Lu Wenfu, que, según sus prologuistas, debe leerse con una servilleta alrededor del cuello. Manuel Vázquez Montalbán publicó en 1990 Contra los gourmets, en el inicio de su cruzada contra la teología de la alimentación, libro que fue repetidamente quemado por Carvalho en su chimenea debido a las perversas relaciones que siempre tuvo con el escritor.
.....Tatuaje
..... - ¿Qué eres tú? ¿Un poli? ¿Un marxista? ¿Un gourmet?
..... - Un ex poli, un ex marxista y un gourmet.
..... Quinteto de Buenos Aires
..... Letra del tango Naranjas Tango:
Comen para olvidar,
beben para recordar,
Ensalada Creso,
un buen pastel de queso,
becadas maître Richard.
[...]
Comen para recordar
lo que han comido.
Beben para olvidar
lo que han vivido.
[...].
beben para recordar,
Ensalada Creso,
un buen pastel de queso,
becadas maître Richard.
[...]
Comen para recordar
lo que han comido.
Beben para olvidar
lo que han vivido.
[...].
dimecres, 12 de novembre del 2008
Street View World Tour
El juego que será la sensación esta temporada:

http://streetviewworldtour2008.blogspot.com/
No dejes de jugar con tus amigos...

http://streetviewworldtour2008.blogspot.com/
No dejes de jugar con tus amigos...
dilluns, 7 de juliol del 2008
Gotham City
Sólo recuerdo haber pasado miedo una vez en el cine; Fue viendo Poltergeist, fui al cine Alhambra, al final de la calle Llobregat, con mi tío Luis y mis primos José y Jordi. Aterrador.

Luego me dijeron que en el cine todo era de mentira, la sangre era tomate, los muertos no estaban muertos, etc. De hecho, la cosa cuadraba, porque había visto a algún presunto muerto en otras películas con posterioridad.
Una vez las cosas claras fui a ver el verano siguiente con mis padres en un cine de verano de Fernán Nuñez Holocausto caníbal, sin ningún problema, aunque he de reconocer que, caray, aquello parecía un documental.

Gran revisión de Holocausto caníbal fue la que hicimos un Jueves a las 5:00 en Antena 3 en casa de Aleix y Albert, con Joan, Nestor y Alberto aquel día que quedamos para ver un partido del Barça, y por un malentendido nos encontramos con el doble de la cerveza prevista y sin cena.
Bien, ahora estoy en disposición de asegurar que, al igual que, por ejemplo con los reyes, me estaban engañando vilmente. No todo lo que pasa en las películas es mentira. He estado allí, y no se si las películas reflejan la realidad o si estaba en un inmenso plató.
divendres, 14 de març del 2008
Pepe Sales
dijous, 6 de desembre del 2007
Pleitaguensam
Aquí un dibujo de Pepe Sales, me recordó a aquella silla que no era una silla, sino una obra de arte, pero que con el paso de las horas acabó convirtiendose en una silla. Fué en el cumpleaños de Joan, aquel que celebró en una nave en Poble Nou con un amigo y una amiga, y entre los tres sumaban 101 años, el dia después de que ROYAL DE LUXE actuara en el entonces Mercat de les Flors, presentando La véritable histoire de France.
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